La preparación de una sesión como esta puede ocupar perfectamente un mes entero. Son tantos detalles que concretar, vestuario, atrezzo, localización, tiempos, fecha, coordinación con los padres, ideas… Una pequeña super producción para que nos guste tanto como nos gusta.

Después de tantas sesiones, sigo poniéndome nerviosa cuando se acerca la fecha e incluso necesito dejar de hacer cosas que requieran concentración por lo menos unas horas antes de irme para poder concentrarme y prepararme mentalmente.

La sesión en sí misma requiere mucha concentración, e ir pensando en el siguiente movimiento constantemente para mantener el ritmo activo, por no hablar del estrés de no olvidar detalles o controlar los tiempos.

Finalmente al llegar a casa el cansancio físico y mental es indescriptible, sin olvidar cuando quieres arrancarte los ojos después de pasar horas y horas revisando, seleccionando y retocando las fotos.

Pero ¿sabéis qué?, todo eso deja de tener importancia en cuanto ves esto:

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Para comérselo, ¿verdad?

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